Estreno en la m?scara: ‘El grito de Ant?gona vs. la Nuda Vida’
Nazly S?nchez, Pilar Restrepo, Gabriel Uribe y Susana Uribe son cuatro de los ocho integrantes de la obra.
Foto: Jorge Orozco | El Pa?s

Sentado ?frente al balc?n de aquella casona de San Antonio que durante los ?ltimos 24 a?os ha acogido al Teatro La M?scara, el actor y director de teatro cale?o Gabriel Uribe admite que ?Ant?gona?, la tragedia de Sofocles, ha sido una suerte de obsesi?n en su carrera.

Hubo etapas en su vida, dice, en las que se dedic? exclusivamente a estudiarla, a investigarla, movido quiz? por una necesidad de entender la humanidad que encierra ese personaje y que, en ?ltimas, es una de las cosas que ha buscado siempre con su trabajo: conmover a trav?s del?teatro.

Por eso cree que fue una feliz coincidencia recibir la llamada de ?Pilar Restrepo, del Teatro La M?scara, para dirigir un montaje en el que su grupo ven?a trabajando hac?a meses: justamente una obra ?basada en ?Ant?gona?.

?En la historia universal ?esta obra se ha repetido infinidad de veces. Y lo bonito y singular de ella es que en cada ?poca hist?rica y en cada pa?s han tomado la trama de Ant?gona y la han hecho suya?, dice.

Recuerda de manera especial ?la versi?n del franc?s Jean Anouilh, escrita en 1942 durante la ocupaci?n alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial. ?Fue una versi?n tan contundente que se convirti? r?pidamente en un s?mbolo de resistencia contra la ocupaci?n nazi?.

Tambi?n saca a relucir aquella ?de Bertolt Brecht que, de forma similar, y a trav?s de uno de los personajes de la obra, se convirti? en la radiograf?a de Hitler.

?Desde su creaci?n, el mito nos sigue hablando. Y eso se debe que esta obra aborda una tem?tica que desde la antig?edad hasta nuestros tiempos no ha cambiado: el dolor que nos produce la guerra. El duelo al que esta nos somete?.

Y de ?ese duelo se trata, tambi?n, esta adaptaci?n del Teatro La M?scara. Del dolor y la sangre que la guerra ha derramado en nuestro pa?s a lo largo de los ?ltimos 50 a?os. ?O acaso qui?n en Colombia no ha vivido ?de alguna u otra manera el duelo de la guerra?

?El grito de Ant?gona Vs la Nuda Vida?, nombre de la adaptaci?n, ?se estren? a mediados de 2013. Sin embargo, desde entonces ha sufrido varios ajustes y variaciones pues, como sus integrantes lo explican, se trata de una obra que est? viva y, desafortunadamente, nutrida por un contexto de guerra.

Llegar a esta versi?n fue un trabajo colectivo realizado por los 8 actores que la conforman: Lucy Bola?os, Pilar Restrepo, Sergio G?mez, Susana Uribe, Luz Marina Gil, Nasly S?nchez, Sara Avila y Gabriel Uribe. ? Ellos empezaron por leer y analizar varias versiones y a partir de ah? ?cada uno ?seleccion? aquellos aspectos que eran imprescindibles o m?s relevantes de la obra. Una vez realizada esa disecci?n, empezaron a crear las im?genes, pero a partir del contexto local. Es decir, alimentada con el imaginario de violencia que les toc? en suerte.

?Fueron momentos duros, conmovedores, de confrontaci?n, tambi?n de dolor, porque si hab?a que nutrir esta obra de algo era del mismo dolor nuestro?, cuenta Gabriel. Entonces recordaron los asesinatos de familiares o amigos, las masacres en las que hab?an ca?do allegados, las torturas que le?an en la prensa, los secuestros aparecidos en televisi?n. ?Lo m?s duro de esta obra es que, aunque ?ya est? de cierta forma ?terminada?, cada vez que la presentamos el p?blico empieza a contar sus propios dolores, ?sus propios muertos, y parece una historia de nunca acabar?, agrega Pilar Restrepo, sentada a su lado.

Al mejor estilo posdram?tico, esas im?genes se fueron construyendo a trav?s de unos pocos textos de la obra y, sobre todo, de textos ? extra?dos de la investigaci?n realizada por el grupo, es decir: ?estad?sticas, discursos, rituales, documentos, videos, audios, narraciones.

Para Susana Uribe, una de las actrices, lo que m?s impacta de esta puesta en escena es la osad?a que tuvieron para decir ciertas verdades, ?sin llegar a ser panfletarios?, echando mano de la iron?a y el humor negro.

Eso sucede, dice, cuando el p?blico pasa de un ambiente muy alegre y jovial, en medio de esa Colombia de colores y paisajes alucinantes, a un s?tano donde todo es podredumbre. Se desciende entonces a lo m?s bajo de la sociedad en donde, incluso, hay ciudadanos de segunda categor?a, cuyas vidas no valen absolutamente nada.

?A trav?s de un ?personaje de la calle, de esos que nos encontramos durmiendo debajo de los puentes sobre unos cartones, de los que hablan de manera desquiciada pero cuyo discurso, en el fondo, tiene mucho sentido, quisimos introducir el concepto ?de la Nuda Vida, del fil?sofo Giorgio Agambem?, explica Pilar. Un concepto ?que denuncia c?mo ?los seres indocumentados, los llamados N.N., o los inmigrantes, ?son tratados como cuerpos sin derechos, en contrav?a de los Derechos Humanos.

Tambi?n sucede cuando un locutor de radio narra un partido de f?tbol con toda la fuerza y emoci?n del caso, con la ?nica particularidad -c?mo si fuera poco- de que en lugar de ser ?futbolistas, quienes juegan son paramilitares, y en lugar de un bal?n lo que rueda en la cancha es una cabeza humana.

Tambi?n est? aquella escena de la ni?a que habla, a orillas del Cauca, de esa facultad que tienen sus aguas para hacer flotar todo lo que all? cae. Incluso muertos.

Son tan contundentes las im?genes, que el p?blico se ha manifestado. Sucedi? en Pereira, el a?o pasado. Un se?or se par? al final de la obra y les dijo, indignado, que era tan real esa obra, que le daba rabia verla. Al final admiti? que nunca hab?a visto una forma de hacer teatro tan ?buena, pero tan dolorosa.

Algo similar sucedi? con una amiga del teatro, que trabaja con derechos humanos, y quien tuvo que salirse en medio de sollozos ?porque no pod?a con tanta dureza. ?Son la comprobaci?n ?de que todos tenemos muertos a quienes llorar?, dice Pilar.

Y es que si algo no ten?an presupuestado en el momento de creaci?n es que los foros al final de cada presentaci?n iban a ser casi tan largos o m?s ?que la misma obra. Porque sucede que cuando termina la escena final, la gente no se va. La gente siente la necesidad de hablar.

?De alguna manera se produce el efecto de la tragedia en el espectador, que es la catarsis, una especie de limpieza. Porque la gente narra cosas impresionantes que han vivido, se vuelve un espacio de comunicaci?n que de cierta manera es m?gico. Uno siente que lloran del lado del p?blico y luego el llanto viene del lado de los actores. Es ah? cuando uno entiende que la obra es necesaria. No solo por su valor como denuncia de los sucedido, sino como un acto de memoria, justamente para que lo sucedido no se repita?.

31.7.2014
 

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